Hoy día es común ver cualquier persona portando un celular. Cuando viajas en transporte público constatas claramente que un 95% de las personas están agarrando su celular. Lo tienen en la mano y muchos concentrados en él. La actitud de una porción de estas personas se podría describir como manteniendo el celular al estilo “línea de salvamento”. Su atención al celular es más bien una manera de neutralizar la presencia de otros o eliminar la inconformidad de estar con personas desconocidas en un ambiente público. Es incluso normal observar que las personas dentro de una misma familia pretendan estar absortas en algo que están chequeando en su celular para evitar la complejidad humana de tener que comunicarse con otros miembros que están presentes en el mismo ambiente o habitación.

Dada esta circunstancia y dada esta actitud, cada vez más común y aceptada o cuando menos pasada por alto, surge la pregunta ¿Qué sucede con los más pequeños estando expuestos a un mundo de gente enfocada en sus celulares?
Estudios científicos reflejan que hablarles más a los niños aumenta su vocabulario y que esto a su vez los pone en ventaja a la hora de adquirir conocimiento escolar. Hablar y oír a los niños también se relaciona con la profundización de lazos con ellos. Se asocia con la mayor inclinación de los chicos a oír, a crear relaciones interpersonales y a tener más auto estima. Comunicarse con los niños les mejora su capacidad de comunicarse y esto es esencial en su desarrollo personal y académico. Un adulto puede hablarle al niño de cualquier cosa. Hablarle del ambiente, de lo que está alrededor nuestro, de lo que se mira por la ventana o también de las características de un objeto que está cerca de ellos. Hablarles de lo que el adulto está ejecutando en ese momento o de lo que hizo anteriormente. Esta constante comunicación es positiva para el desarrollo integral del niño.
Si quienes están a cargo de un pequeño están constantemente concentrados en atender el teléfono móvil o imbuidos en él para justamente evitar la comunicación, ¿qué efecto tiene eso en los menores? ¿qué estamos logrando? Y ¿qué mensaje les estamos transmitiendo?
Valdría la pena reflexionar en esto la próxima vez que estemos por concentrarnos en el celular delante de un pequeño.









Leave a Reply