Bizz – Español

En este sueño había un robot grande de tamaño y con la apariencia de un cangrejo de pie. Era como de color anaranjado y rojizo, muy destructivo y medía aproximadamente dos pisos de alto, o lo que mediría una casa de dos plantas.

Todo comenzó cuando el dueño de este robot necesitaba atrapar a un hombre que se llamaba Bizz. Así que le instruyó al robot, – Vaya, me busca a Bizz y lo trae hasta acá.

Bizz era un muchacho de color moreno, delgado y atlético, con caminar rápido y ágil de movimientos. No se sabe a qué se dedicaba pero era definitivamente algo más que un civil regular, parecía entrenado en gimnasia o en artes marciales.

Estando Bizz cerca de su casa, se percata que el robot lo anda buscando. Bizz vivía en un lugar campestre, donde había una especie de granja con galpones y construcciones para los diferentes tipos de animales. También había cercas hechas de madera para separar los corrales, un granero donde se guardaban los productos de la tierra y algunas herramientas, y la casa de residencia. Bizz trataba de esconderse en todas y cualquier parte de la granja. Pero el robot comenzó a destruir todo tratando de encontrarlo. Había también un pozo de agua y el robot lo destruyó, lo mismo que al granero mientras le seguía el rastro a Bizz.

Era una situación tensa y desesperante, Bizz corría por todo aquello tratando de esconderse cada vez en un lugar diferente, pero el robot de alguna manera lo encontraba. Al final el hombre se metió dentro de su casa, que era como de piedra, pero el robot era tan fuerte que empezó a romper paredes. Iba arrancando partes y sacaba pedazos, sacaba el techo y las cosas que había dentro de la casa. Los muebles parecían de juguete en las pezuñas del robot que las lanzaba y destruía y Bizz ya no hallaba donde meterse tratando de esconderse de aquel monstruo, hasta que en medio de la destrucción de la casa, el robot encontró un montón de cajas y se detuvo a verlas, cosa que aprovechó Bizz para salir guindándose por unas ramas de una mata cercana a lo que había sido su residencia.

La casa estaba toda destruida y Bizz quedó colgando de una rama de un árbol sin hojas que estaba solo unos metros más lejos, no se precisa si era otoño o no, pero el árbol no tenía hojas y Bizz quedó por allá en la rama más alta del árbol pelado. Desde el suelo parecía un monito. Por la mente de Bizz pasaba un solo pensamiento, que este era su fin y que ya no podía hacer más sino perecer en manos del robot.

Pero el robot no procedió a matarlo, si no que agarró las cajas que le habían llamado la atención. Eran unas cajas blancas como de un metro de ancho y largo y como 20 centímetros de altura. El robot se agacho y las agarró entre sus pezuñas y se fue, dejando pura destrucción y a  Bizz colgando en la mata sin entender nada de lo que estaba pasando. Bizz se preguntaba si el robot se había cansado, o se le había acabado la batería, o qué.

Entonces el robot se regresa donde su amo y este le pregunta: – ¿Agarraste a Bizz? Y el robot le contesta: – Si agarre a bees. Y suelta el poco de cajas y de las cajas salen un montón de abejas, “bees”.

(bees significa abejas en ingles y se pronuncia muy similar a la palabra bizz).

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